Nunca estaremos suficientemente agradecidos a Stiff, el sello londinense que durante una prodigiosa década (1976 a 1986) propulsó la ‘New Wave’ descubriendo y/o revitalizando a Elvis Costello, Nick Lowe, Madness, Dr. Feelgood, Ian Dury, Dave Edmunds, Graham Parker, Kirsty MacColl, Any Trouble, Pogues, Rachel Sweet, Tracey Ullman y muchos más quizás olvidados, entre los que destacamos a Dirty Looks.
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Este trío de distrito neoyorquino de Staten Island -curiosamente uno de los escasos fichajes no británicos de Stiff- lo formaban Patrick Barnes, guitarra, voz solista y compositor; el bajista Marco Sin y Peter Parker a la batería. Se labraron una sólida reputación tocando en las icónicas salas Max’s Kansas City y CBGB con impetuosas descargas de power pop.
Allí los descubrió para Stiff Dave Robinson convencido de que serían la nueva sensación. En 1980 se editó su estimable primer LP homónimo y como estandarte el brillante tema Let Go. Las esperanzas no cuajaron y todo acabó para ellos con un decepcionante segundo álbum, Turn It Up (1981).
Miradas sucias
Sin embargo, aquí reivindicamos a estos ‘Miradas sucias, que también se podría traducir como asesinas o de odio’, con un puñado de fogosos temas que reflejan la imparable avalancha sónica de aquellos irrepetibles años.
Así, Let Go es el compendio de una perfecta composición heredera del punk con el condimento nuevaolero y una potencia desatada de Parker aporreando las baquetas, Marco Sin detonando las cuatro cuerdas y brutales rítmicas de Barnes que lanza un grito de esperanza a un joven deprimido, sin trabajo, harto de su ciudad y de su vida para ofrecerle el imbatible antídoto ¿No sabes que el Rock’n’Roll es la mejor droga?, así que ‘tira palante’.
La vena poppy florece en Lie To Me, pegadiza al instante con espléndidos coros y Charlie Giordano añade teclas. Fue su single de debut con Stiff
El álbum se abre con They Got Me Covered, que va progresando enérgica para lucimiento guitarrero de Barnes con punteos R&R y cambios de ritmo con impactantes cambios de ritmo, mientras que en Love Crimes sobresale la contundencia percusiva de Parker y los fraseos de Barnes en un logrado crescendo.
También editada en sencillo, 12 O’clock High conjuga todas las virtudes del power pop: base incandescente, solos continuos de Parker, coros y una letanía fiel al espíritu punk. “Puede que salga esta noche, puede que me emborrache (…) A las 12 en punto estaré totalmente jodido”.
Igualmente vertiginosa es You’re Too Old, incansable bate de Parker y escaladas del bajo de Sin que ensambla a la perfección con la pegajosa melodía de Accept Me, entre inquietos arpegios de Barnes y armonías vocales de los tres, y no desmerece otra entrega espídica nuevaolera, You Can’t Love Me.
El alocado rockabilly Drop That Tan, el disparatado reggae ‘eskatalíco’ Dissapearing o la experimental Take A Life muestran otras variantes del grupo.
La reedición masterizada en 2007 añade siete bonus con singles que no se incluyeron en el Lp y dos regalitos inéditos con versiones en directo de bandas tan dispares como Television (Love Comes In Spurts) y Monkees (Stepping Stones) dentro de un gira que ahora comentamos.
Memorable concierto en Madrid de la gira Stiff
Una de las acertadas iniciativas de Stiff fue montar giras internacionales con sus artistas. La primera en 1978 incluyó nada menos que a Elvis Costello, Nick Lowee Ian Dury, entre otros.
La siguiente, bautizada como los hijos de Stiff, recaló en España con una gala inolvidable el 26 de noviembre 1980 en el pabellón de deportes del Real Madrid.
Compartieron cartel The Equators,Any Trouble, Tenpole Tudor, Joe "King" Carrasco and the Crowns y Dirty Looks, quienes según los afortunados presentes fueron los que más tralla dieron, motivo justificado para recordarles ahora.
¡A disfrutarlo, háganme el favor!
DIRTY LOOKS - DIRTY LOOKS (1980)
.1. They Got Me Covered
.2. Love Crimes
.3. You Can’t Love Me
.4. Lie To Me
.5. Take A Life
.6. Let Go
.7. 12 O’Clock High
.8. You’re Too Old
.9. Accept Me
10 Disappearing
11 Drop That Tan
Todas las canciones compuestas por Patrick Barnes
. Otros discos recomendados: Turn It Up (1981), Stiff Records Box Set
Las compañías discográficas siempre han tenido la mala -y merecida- fama de explotar al máximo a los artistas, pero hay muchas loables excepciones con sellos que apostaron por músicos prometedores como la californiana Beserkley, benefactora nada menos que de Jonathan Richman & The Modern Lovers, Greg Kihn Band, Earth Quake y uno de nuestros favoritos, The Rubinoos.
Originarios precisamente de la ciudad universitaria de Berkley, al norte de San Francisco y sede de la mencionada Beserkley, los amigos quinceañeros Tommy Dunbar (guitarra y coros) y el voz solista Jon Rubin -de su apellido surgió el nombre- formaron Rubinoos a principios de los 70 pero no fue hasta 1977 cuando vio la luz su álbum homónimo de debut, una delicia de power pop que hereda las armonías vocales de los Beach Boys, Beatles o Raspberries y las amplifica con el sonido imperante nuevaolero del momento.
¿Crujen las caderas, fallan las articulaciones, la tripita no te deja divisar lo que hay más abajo del ombligo? Remedios para este prolongado confinamiento hay muchos pero pocos tan infalibles como moverse al ritmo de Chic.
Experimentados músicos en la escena jazz de Nueva York, Nile Rodgers y Bernard Edwards pusieron en marcha su propia banda en 1976 con una enérgica propuesta funk cuando la imperante 'disco dancing' estaba saturada de teclas, sintetizadores y empalagosas orquestaciones de cuerda.
La exitosa fórmula consiste en una robusta base con la frenética guitarra rítmica de Rodgers, el percutiente bajo de Edwards, el mazazo implacable a la batería de Tony Thompson, unido a las voces sensuales y provocativas de Norma Jean y Alfa Anderson, ésta sustituida después del primer álbum por Luci Martin.
Ningún grupo ha encarnado en España el espíritu, rebeldía y garra sónica de los Rolling Stones como Burning, que sobrevivió durante casi cinco décadas a todas las movidas, modas y corrientes como genuino representante del más sólido rock nacional.
Formados en 1973 en el madrileño barrio de La Elipa, la influencia stoniana ya se palpaba desde sus primeros conciertos en la desaparecida sala M&M o en el colegio Maravillas con una larga e incendiaria versión de Sympathy For The Devil y la impactante estética ’glam’ del momento.
Empezaron cantando en inglés pero pronto encontraron su personalidad en el LP de debut Madrid (1978) con temas como Rock’n’Roll Mama, Jim Dinamita o la balada Una noche sin ti.
Si Stevie Wonder, que rindió tributo al ‘tío’ en sus comienzos; Van Morrison, probablemente a quien más ha versionado el genio de Belfast; Elvis Presley, Aretha Franklin, Beatles, Eric Clapton, Joe Cocker, Bonnie Raitt, Billy Joel, entre cientos, confesaron su decisiva inspiración, no nos equivocamos al afirmar que Ray Charles es una de las más grandes figuras de la música contemporánea. Su apodo lo corrobora: “El Genio”.
Nacido en 1930 en Albany (Georgia), Ray Charles Robinson se quedó ciego a los seis años víctima de un glaucoma. Esto contribuyó a que desarrollara su talento musical como virtuoso pianista, compositor y dotado, además, de una poderosa y versátil voz.
Chris Stapleton, ilustre exponente de la evolución del country durante la última década, es un artista completo como compositor, guitarrista y dotado de un profundo timbre vocal que ha recibido todos los elogios para demostrar que, lejos de estancarse, el tradicional género norteamericano goza de buena salud cumplido un cuarto del siglo XXI.