¿Rockabilly?, ¿Hoy? ¿En español?, eso se comentaba con incredulidad cuando irrumpieron en 1979 Los Rebeldes para reivindicar la variante ‘blanca’ del R&R nacida en los míticos estudios Sun de Memphis a mediados los 50 de la mano de leyendas como Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins, Roy Orbison o Johnny Cash.
Damos fe de que transcurrido casi medio siglo esta banda barcelonesa liderada por Carlos Segarra ha logrado con creces erigirse en la principal referencia nacional del espídico estilo que liba a partes iguales del Country y el Rhythm & Blues. Gozosa respuesta al revival anglosajón de Stray Cats,Robert Gordon o Cramps
En definitiva, idóneo estimulante para el solaz esparcimiento.
Impactado apenas quinceañero por el R&R y la imagen de las grandes estrellas, sobre todo Eddie Cochran, Segarra se abraza a la guitarra y da los primeros pasos junto a su amigo y mentor Loquillo, otro de los referentes de este género en España.
Rebeldes con causa
Tras doctorarse tocando en directo con el ‘padre’Chuck Berry cumple el sueño de formar su propio grupo, Los Rebeldes, con Aurelio Morata (bajo) y Moisés Sorolla (batería).
En 1981, incorporado al piano Emilio ’Speed’ Díaz, publican Cervezas, Chicas y Rockabilly!, toda una declaración de prioridades con temas definitorios como Rock del Hombre Lobo y Mi Pequeña Marilyn; se suceden el single Carolina/Demasiado whisky y el mini Lp ‘Esto es rocanrol’ hasta la madurez en 1986 con el segundo larga duración, Rebeldes con causa, que glosamos.
El álbum arranca con Quiero ser una estrella que cumple con todos los cánones del Rockabilly: ritmo vertiginoso de Sorolla en las baquetas y el nuevo bajista Tony ‘Nervio Roto’, los punteos frenéticos de Carlos Segarra, quien no oculta sus altas aspiraciones “Ahí ahí voy, camino de la fama ya estoy. Quiero ser una estrella, la más brillante de hoy”. Fito y Fitilpaldis la versionaron en su disco Lo más lejos a tu lado (2003).
Algo parecido le ocurre en la letra de Rebelde con causa; pretende ser libre para hacer la música que le gusta pero se topa con la industria que no ve más allá de lo comercial. La incorporación al saxo de Dani Nel.lo aporta un intenso ambiente swing, mientras que la producción del veterano Tony Luz (Pekenikes, Bulldog) acentúa su pegada.
Noche de acción
Noche de acción mantiene el vigor rítmico con el vertiginoso contrabajo y la excitante guitarra de un incendiario Segarra “Voy a pegarle fuego a toda la población, eso es lo que yo llamo una noche de acción”.
Atención a los coros du-dúa que también se lucen en la ‘Feelgoodiana’ Eres especial con un acelerado desarrollo que consigue aunar la esencia R&R con guiños nuevaoleros del momento.
La lógica consecuencia de su deseo de ser una estrella la encontramos en No me gusta trabajar “aguantar al jefe, obedecer y callar”. Otro fogonazo a toda tralla de ‘rockanrol’ con trepidantes punteos.
Sin perder el ímpetu y con las espuelas bien afiladas, la vena vaquera aflora en Colgados en la carretera con destellos de Carlos a la armónica y el bajo taquicárdico del ‘Nervio Roto’.
La slide de Segarra destaca en Maldita garita con voz aguardentosa y un vivo compás boogie, en tanto que Donde brilla el sol añade un esmerado arreglo vocal escoltado por los vientos de Dani Nel.lo.
Mescalina
Entre el puñado de canciones que permanecen imprescindibles en sus directos figura Mescalina, pegadiza y bailable donde las haya con el estelar saxo de Dani Nel.lo entre insistentes contrapuntos y acelerones de Rhythm And Blues. Carlos declara que es: “La reina de mi corazón, pues has llenado mi vida de puro sexo y rock and roll”. Queda claro ¿No?.
La única canción no escrita por Carlos Segarra es Caldonia, animado ‘jump blues’ original en 1945 del saxofonista Louis Jordan que bordó en su disco en Londres el sumo hacedor B.B. King, y que ellos revitalizan sin escatimar toda la energía.
A por el medio siglo
Desde entonces Los Rebeldes suman sobradamente la veintena de discos, múltiples colaboraciones y un generoso ramillete de temas icónicos, tales como Mediterráneo, Bajo La Luz de la luna, Un español en Nueva York, Mi generación o su grito de guerra “No podrán romper nuestro corazón de Rock And Roll”. Seguimos sintiendo su pálpito.
¡A disfrutar, háganme el favor!
LOS REBELDES - REBELDES CON CAUSA (1986)
.1. Quiero Ser Una Estrella
.2. Rebelde Con Causa
.3. Noche De Acción
.4. Donde Brilla El Sol
.5. No Me Gusta Trabajar
.6. Eres Especial
.7. Mescalina
.8. Colgados En La Carretera
.9. Maldita Garita
10 Caldonia (Louis Jordan)
. Todos los temas de Carlos Segarra, salvo Caldonia
Otros discos recomendados: Cervezas, Chicas y Rockabilly! (1981), Esto es rocanrol (1985), Más allá del bien y del mal (1988), Corazón de rock & roll (2019, recopilatorio conmemorativo del 40 aniversario de la banda).
El nombre de Arthur Alexander quizás no suene mucho, pero si sus canciones las han abrazado Beatles, Rolling Stones, Elvis Presley, Otis Redding, Van Morrison o Bob Dylan, entonces colegimos que este artista alguna importancia amerita en el esplendor del Rhythm & Blues a principios de los 60.
¿Una mujer al frente de un grupo de rock rodeada de hombres?. Pues sí, de vez en cuando esas cosas ocurren como con Chrissie Hynde, excelsa compositora con una voz tan intransferible que distinguirías entre un millón. Alma mater de Pretenders, con los que grabó una decena de discos, esta yanqui emigró a Londres para encontrar su verdadera identidad musical. Después de dos colosales álbumes sobrevino la tragedia con la muerte por sobredosis de dos de los miembros originales, el guitarra James Honeyman-Scott y el bajista Peter Farndon. Hynde no se vino abajo. Fue madre en 1983 de Natalie, fruto de su relación con el líder de los Kinks, Ray Davies, y al año siguiente publicó Learning To Crawl (Aprendiendo a gatear, en referencia a su retoño).
Pocos artistas no han sucumbido a la tradición anglosajona de publicar un álbum navideño. Nick Lowe se resistió, pero al final cedió ante la insistencia de su discográfica (Yep Roc) aunque imprimiendo su sello intransferible lejos de la mayoría convencional que mimetiza los villancicos clásicos
El blues puede presumir de tener casi tantos reyes como los de Taifas y Godos, pero ninguno como Riley Ben King, apodado Blues Boy King y universalmente conocido como B. B. King, que expandió este género a todas las audiencias.
Dotado de una fascinante elegancia para hacer llorar, reír y hasta enfurecer a su inseparable guitarra Gibson Lucille en constante competición con un imponente vozarrón, King se erigió en el mayor protagonista de este género con una prolífica carrera que abarcó más de 60 años.
Recolector de algodón en su Misisipí natal, su primo Bukka White le enseñó a tocar la guitarra que ya nunca abandonó. Fue profesor rural y con 23 años se instaló en Memphis, formó su propia banda, muy influenciado por estilo de T-Bone Walker, trabajó de DJ en una radio y despegó sin retorno a principios de los 50.
Bob Seger no es tan conocido en España como Bruce Springsteen, John Fogerty, Neil Young, Tom Petty o Rod Stewart, pero figura con sobrados méritos en el selecto club de los más grandes y recios rockeros.
Robert Clark Seger nació el 6 de mayo de 1945 en el área de Detroit, la cuna de la Motown, y aunque su principal influencia fue el R&R, empezando por Little Richard y Elvis Presley, el sonido negro siempre ha estado grabado a fuego en su música.
Después de pasar por varios grupos y componer tremendas canciones como Ramblin’ Gamblin’ Man, Get Out Of Denver (que grabó Dave Edmunds), Katmandú, Travelin’ Man o Beautiful Loser, el despegue definitivo llegó en 1976 con el imprescindible directo Live Bullet y ese mismo año Night Moves.